Mostrando entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de mayo de 2012

Perdido

Si lees esto, es que has encontrado el mensaje en una botella que lancé hace tiempo.

Confieso que estoy perdido. Perdido en el infinito espacio que hay entre dos palabras. Quizás las dos palabras más difíciles de pronunciar; no me dejan avanzar, y tampoco quiero retroceder.

Pero el término “perdido” no es del todo correcto, porque yo no llegué aquí por méritos propios. Más bien se podría decir que “he caído” en ese pozo oscuro que hay en todo corazón. En esa cara oculta cuya existencia todo el mundo conoce, pero que muy pocos han visto.

El cómo llegué aquí es una cuestión que ni yo mismo puedo resolver. Supongo que tropiezo tras tropiezo. Un día, una de esas baldosas amarillas que indican el camino se quiebra bajo tus pies y no hay nada a lo que aferrarse, mientras el resto se limita a mirar sin hacer nada.

La otra pregunta, más importante, es cómo se sale. Para variar, tampoco tengo una respuesta. Creo que ya he hecho todo lo que está en mi mano, he intentado poner en práctica los mil y un recursos de los que dispongo, mas no ha servido de nada. Parece que es uno de esos problemas que no puede ser resuelto desde dentro por falta de perspectiva.

Pero no quiero que sientas pena; no dejo jamás que la nostalgia se apodere de mí. Esa es una batalla que tienen perdida los “fantasmas”. Tú sabes a lo que me refiero.

En ocasiones suspiro y miro al horizonte, que no puedo discernir entre tanta penumbra. Lo único amargo aquí abajo es la soledad. Sólo mis sentimientos y yo.

A menudo pienso en voz alta, para que no se emboten mis oídos con ecos lejanos, y para que lo que me pasa por la cabeza adquiera la importancia que merece. Pero hasta de esta tranquilidad se cansa uno.

Así que sólo me queda esperar mientras mantengo la mano alzada, confiando en que tú la tomes, me arranques de aquí y me devuelvas a la realidad plantándome un beso en la boca.

sábado, 21 de abril de 2012

Ensayo I

Continua la historia, se cierra y se abre el telón. Levanta un torrente de murmullos, desde la grada una ovación.

La gente aplaude cuando empieza ella, y llora cuando acaba él. Al final de la obra, el prota le clava un clavel.

Él no interpreta, siente. Pierde los papeles con el tocar de la claqueta, siempre. Sus reflexiones son a capella, por esa agonía tan bella.


Mas, ¿cómo la llaman?

viernes, 13 de abril de 2012

Sobre cómo llegué a ser feliz

Hoy, queridos lectores invisibles, debo hacer una confesión muy personal.

Hace poco, ayer mismo, me invadió un sentimiento de despecho increíble. Los motivos son los que os podéis imaginar; no hace falta comentar nada más.

Y tengo que decir que la rabia que sentí en aquel momento me cegó y barrió la paz espiritual de la que me jacto de un soplido, cual lobo feroz.

Sentí entonces la necesidad de escribir algo acerca de ese acontecimiento en mi blog, agridulce válvula de escape. Y comencé a teclear sin ser apenas consciente de todas las barbaridades que mi violento corazón estaba escribiendo. Hasta que terminé y lo leí, un poco más calmado.

Entonces, un sentimiento de asco brotó de mi estómago y me abrasó la garganta. No me reconocí en aquella entrada que estaba a punto de publicar.

Y, aunque a veces me siento muy tonto diciendo esto, volveré a decirlo:

No sé si la persona que me inspira estas palabras las leerá, puesto que no sé si ha vuelto a entrar a mi rinconcito privado desde entonces. Pero a esa persona tengo algo que decirle y, por qué no, a ti también, lector.

A pesar de todo el daño, yo sí pude superar ese odio.
Por eso puedo ser feliz.

domingo, 11 de marzo de 2012

Sky is falling

El cielo está cayendo. Y lo peor de todo es que la gente que quiere ayudarme no puede, porque ese cielo que se desmorona poco a poco no está en otro sitio, sino dentro de mí.

Y yo hago todo lo que puedo para evitarlo, como puedes intuir, pero es un proceso que se me antoja inevitable. Necesito algo que haga crack con todo. Un magistral giro literario en la novela que es mi vida.

Aunque la verdad es que estoy a años-luz de conseguirlo, porque siento que no depende de mí.

¿De quién depende, entonces? Amigo, esa es la pregunta del millón de dólares.

Sólo espero que cuando esto termine, pueda ver lo que se esconde más allá de esa cúpula. Y alcanzarlo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Maquinaria

Entre el rumor del viento, se escucha palpitar un corazón averiado, que tantas cosas ha soportado, que no sabe muy bien a qué ritmo ha de latir.

Pero ahora tiene un motivo importante, un motivo que a veces le oprime un poco y no sabe muy bien por qué, pero tan grande como para revitalizarlo y hacerle recordar cómo ha de funcionar.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Musa

No es sólo tu pelo y tu piel suave, que podría acariciar sin cansarme.

No es sólo tu sonrisa y tu voz dulce, que podría escuchar hasta quedarme dormido.

No es tu naturalidad, ni tu sinceridad, tampoco, que te hace brillar sobre las demás.

No es sólo tu cariño, ni tus besos, ni tus abrazos, de los que siempre quiero un poco más

No es sólo tu encanto, que me encanta.

Es todo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Duro oficio

Y entonces me siento en la cama, con el portátil en el regazo. Y pienso en escribir alguna de mis experiencias vitales. Últimamente parece que todas son la misma, sólo que con otro apariencia.

Solía escribir con papel y boli, pero de eso hace mucho tiempo. Pensaba que nunca podría escribir con una cosa tan fría como un teclado de ordenador, pero ahora, irónicamente, creo que es al revés.

Cierro los ojos y echo la mente a volar. Siento que me asaltan más recuerdos de los que puedo soportar. Más de los que podría plasmar. O de los que querría, quizás.

Pero hay algo extraño. Es un pensamiento pequeño y zumbón, como una abeja, justo en el filo de mi mente. Intento apartarlo, pero regresa con más fuerza. Mis dedos comienzan a escribir, pero ese pensamiento es obstinado y no puede soportar que no le preste atención. Borro todo lo escrito anteriormente. Comienzo de nuevo.

Parece que esto se está haciendo más difícil de lo que creía. Quizás lo que necesito es un poco de inspiración. Pongo algo de música.

De nuevo, intento escribir algo. Y no puedo. No sé muy bien por qué.

Ese pequeño pensamiento continua con su labor. Frustrado, decido darle rienda suelta. Escribo dejándome llevar y, por fin, termino. Leo y releo, y mi boca dibuja una sonrisa:

"Me encantas. Me encantas. Me encantas. Me encantas. Me encantas."

Porque esa inspiración que tanto busco es, simplemente, pensar en ti.

viernes, 2 de septiembre de 2011

El don

- Tú tienes algo muy bonito. Tú me haces parecer mejor persona, y eso es algo que no había visto nunca. -

domingo, 28 de agosto de 2011

Una historia de pinchos

- ¡Ay, ay!- Se quejaba una y otra vez el pequeño erizo. - ¡Jo, duele!
- ¡No seas tan llorica! - Le reprendía ella mientras le iba arrancando las púas una a una con maña.

viernes, 19 de agosto de 2011

Crónica de una muerte anunciada

Nuestros cuerpos desnudos marcados por la lujuria, relucientes a la tímida luz de la farola que se cuela por las rendijas. Un suspiro. El tic-tac de un reloj de pared que continua, inexorable. El rugido de un motor distante. Y a mi lado yace ella, dormida. Me doy la vuelta y la contemplo en todo su cálido esplendor.

Intento retener cada detalle con la mayor exactitud que mi caprichosa memoria me permite, pues esta no es si no la despedida.

Su respiración, acompasada. Su rostro, precioso. Y el resto de su figura, arrebatadora. Absorto la contemplo durante demasiado tiempo, hasta que vuelvo en mí. Miro el móvil y este me señala la hora agónica.
Con toda la delicadeza que puedo, me incorporo en la cama y paso por encima suya, tratando de no despertarla. Busco casi a tientas mi ropa interior, el pantalón y la camiseta. Ella emite un murmullo y mi corazón se para durante un segundo, pero, por fortuna, sigue durmiendo profundamente. Recojo el resto de mis cosas y me dispongo a marcharme. Una vez en el pasillo me doy la vuelta y entro de nuevo en la habitación. Me acerco a ella y la beso en el hombro.
- Lo siento, princesa. - Susurro a un oído sordo, y desaparezco.

Afuera, el aire nocturno me corta con su frío. Intento recordar dónde había aparcado el coche, aún impregnado en su embriagadora fragancia.

Bienvenidas, noches largas.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Silencio y Oscuridad

Se había ido, y su frialdad fue su último regalo. Murió en algún lugar en la oscuridad... no hay nada más que contar.

viernes, 12 de agosto de 2011

Castillo de Arena

Aparcó el coche y apagó el motor. Permaneció en silencio durante unos momentos y, entonces, golpeó con rabia el volante.

- ¡Joder! – Gritó, iracundo.

Salió del coche y echó a andar por el paseo marítimo. A esa hora ya no había apenas transeúntes, pero los pocos que se cruzaban con él se apartaban ligeramente, quizás porque podían sentir toda la rabia contenida que amenazaba con explotar en la cara de cualquiera.

Recorrió el paseo un par de veces, o tres, hasta que sus pensamientos caóticos se fueron asentando poco a poco. Cuando se sintió un poco más tranquilo, se quitó las chanclas y se metió en la playa. Le gustaba notar el tacto de la arena fría bajo sus pies. Se acercó a la orilla y allí se sentó con las piernas cruzadas, como era costumbre.

Miró los reflejos plateados de la luna casi hipnotizado y, al cabo de un rato, se llevó la mano al bolsillo. Sacó el móvil, viejo y deslucido, y lo abrió. Tenía un par de llamadas perdidas de ella, por supuesto, pero ese no era un buen momento para hablar. Volvió a meterlo en su estropeado calcetín y se lo guardó.

Las pequeñas olas casi le lamían los pies. Suspiró.

De su boca habían salido multitud de palabras mientras conducía de forma temeraria. Si había algo que odiara, era que le hicieran perder el tiempo. Y se lo estaban haciendo perder mucho últimamente.

Volvió a meter la mano en el bolsillo y sacó una pulsera. Aún tenía su perfume. La observó y no pudo llegar a otra conclusión: era fea. Pero aquello era lo único que quedaba después de su relación. Apenas un par de fotos, apenas un par de regalos. Incluso, ni los mismos recuerdos, pues su memoria era demasiado caprichosa y los había borrado, como huella en aquella misma playa.

¿Realmente merecía la pena conservar algo que le hacía daño?

Miró la pulsera y después al mar. Al mar y la pulsera. Alzó la mano, pero en el último momento se detuvo. Suspiró y se la volvió a guardar.

Echó un vistazo al reloj y comprobó que se había hecho muy tarde. Se levantó, se sacudió la arena y se dirigió hacia el coche.

“Cuando tú quieras, las cosas serán como yo diga.”

viernes, 22 de julio de 2011

Nigérrimo

Un día, será engullido por la oscuridad que habita en su corazón.

Y te aseguro que no querrás estar cerca cuando eso pase.

sábado, 9 de julio de 2011

La Isla

La suya era como una pequeña isla al sur del gran océano de la vida, demasiado cercana algunas veces, tan distante otras.

Y esta isla estaba dividida en dos mitades, llamadas “Felicidad” y “Dolor”. Y era azotada cruelmente por los vientos de la melancolía.

Tenía una gran playa, a menudo solitaria, donde rompían las olas una y otra vez con impotencia. Y una cascada de frescura y espontaneidad.

Pero como buena isla turística, mucha gente pasaba por ella, mas pocos se quedaban.

domingo, 3 de julio de 2011

La Cajita

Me senté en el filo de su cama mientras ella buscaba algo en un cajón. Allí, bajo un montón de calcetines doblados, había una pequeña caja. Se sentó a mi lado y me la puso en las manos.

- Ábrela. – Dijo, simplemente.

Una entrada de cine cuya sesión no se podía leer, una arrugada nota de papel, un sobrecito de azúcar vacío con una cita célebre impresa y un envoltorio de chicle.

Aquel era su pequeño tesoro. La miré sin comprender y ella me devolvió la mirada. Me quitó la caja y una por una, fue haciendo pedazos las cosas.

Abrí la boca, confuso, pero fue más rápida.

- El amor es como la magia; a veces, puede ser tan sólo una ilusión.

Entonces, me pidió amablemente que saliera de su casa.

lunes, 11 de abril de 2011

Papel

Construía muros en su corazón, no para que nadie pudiera llegar hasta él, sino para ver quién era capaz de conseguirlo.

Cada muro era más alto que el anterior, y también más sólido.

Pero el último, el último era de papel.



(Inspirado en un tweet de SoloQuotes)

martes, 5 de abril de 2011

Ira

A veces, se apoderaba de él una rabia terrible, y nada era capaz de sosegarlo. De su boca manaba pura bilis, y quemaba con su calor todo cuanto lo rodeaba.

Incluso ella tenía que apartarse y esperar a que se consumiera poco a poco, como un incendio terrible.

lunes, 14 de febrero de 2011

lunes, 10 de enero de 2011

Interior

Tenía el sentimiento revuelto, pero eso no era lo peor. Lo peor era ese desánimo que lo embargaba y que proyectaba una sombra sobre su misma alma, antaño luminosa.

Apañado con cientos de tiritas, tenía un corazón negro y gélido, cuyo latir era como un masticar de cristales.

De sus ojos, menor ni hablemos, pues habían perdido todo su fulgor verdoso y ahora parecían dos oscuros pozos.

Y, así, fue como terminó transformándose poco a poco en una estatua de hielo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010